sábado, 27 de marzo de 2010

Marzo 27 Entrega constante




Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Marzo 27 Entrega constante
Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Mas bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante (Filipenses 3: 13).

EN EL PLAN DE SALVACION no es suficiente que hayamos entregado tan solo una vez nuestra voluntad a Dios. Debemos hacerlo continuamente, como demostración de que nuestra decisión no ha cambiado. Puesto que somos libres para cambiar de opinión y deseo, Dios quiere que cada día le permitamos intervenir en nuestra vida. Haberlo hecho una vez en el pasado, no es ninguna garantía en seres que son libres para pensar y actuar.

Muchos cristianos que comenzaron bien la carrera cristiana, después de un tiempo se convierten en personas que se enorgullecen de sus obras buenas y piensan que estas les garantizan la salvación. Hay otros que piensan que deben hacer algo para ganar la salvación, y luchan denodadamente para demostrar a Dios el deseo que tienen de ser salvos. Aun hay otros que luchan por ser buenos, y cuando no lo logran plenamente, se frustran y piensan que la salvación es muy difícil de conseguir, y albergan dudas de si alguna vez podrán estar en el reino de Dios.

Cuando recordamos lo maravilloso que es Dios, que ha provisto todo pa¬ra nuestra salvación, cuando nos esforzamos por entregarle cada día nuestra voluntad, cuando confiamos en que somos sus hijos y nunca nos abandonara, desaparecen las preocupaciones con respecto a la salvación personal.

Si la salvación personal descansara en el esfuerzo humane, entonces si deberíamos preocuparnos. Porque el esfuerzo humane es frágil, somos débiles, nuestra tendencia es mala, nuestra comprensión es limitada. Somos incapaces de hacer el bien consistentemente; y cuando lo hemos hecho, lo saturamos de orgullo y motivos egoístas. Pero gracias a Dios que él ha hecho una provisión amplia, que solo debemos aceptar y ser humildes. No podemos agregarle nada. Se nos recuerda: «Este manto, tejido en el telar del cielo, no tiene un solo Mo de invención humana» (Palabras de vida del gran maestro, p. 253).

viernes, 26 de marzo de 2010

Marzo 26 ¿Cuanto crédito tenemos?

Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Marzo 26 ¿Cuanto crédito tenemos?
Por lo tanto, hermanos, esfuércense más todavía por asegurarse del llamado de Dios, que fue quien los eligió (2 Pedro 1: 10).

RENDIR NUESTRA VOLUNTAD A DIOS y aceptar las provisiones que ha hecho para nuestra salvación, es lo único que nos toca hacer. Esto consiste en darle a Dios permiso para que actúe en nuestra vida. Cuan¬do lo hacemos, el nos llevara paso a paso a la Canaán celestial. Todo el crédito es suyo. El ser humano solo accede.

Frecuentemente se levanta la pregunta sobre cuál es el papel de la volun¬tad humana en el plan de salvación. Citamos comúnmente el refrán popu¬lar: «Dios dice: "Ayúdate que yo te ayudaré. Y Con esto queremos decir que de¬bemos esforzarnos al máximo para ser salvos; y cuando ya no podamos, entonces Dios viene en nuestra ayuda. Para esta mentalidad, la salvación es algo así como tres cuartos de crédito al ser humano y un cuarto de crédito a Dios.

Otros, exagerando una ilustración conocida, dicen que la salvación es como remar un bote de dos remos. En un lado esta Dios y en el otro lado el ser humano. Para llegar al puerto de la salvación, tenemos que remar parejo con Dios. Esto parece dar un cincuenta por ciento del merito a Dios, y el otro cincuenta al hombre. Aunque se le da un poco mas de crédito a Dios, todavía es solo la mitad del esfuerzo.

Sin embargo, la salvación es, de principio a fin, una obra de la gracia de Dios. No hay nada que podamos hacer para obtenerla solos o asociados. Ni siquiera la fe, que es el brazo del Omnipotente, es creación nuestra. No contribuimos en nada, salvo en nuestra aceptación de las provisiones de la gra¬cia de Dios. Y eso porque somos seres libres y Dios no nos puede llevar al cielo en contra de nuestra voluntad. Se nos dice: « ¿Que es la justificación por la fe? Es la obra de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre, y hace por el hombre lo que él no tiene la capacidad de hacer por si mismo» (Testimo¬nies para los ministros, p. 464).

jueves, 25 de marzo de 2010

Marzo 25 ¿Cual es el merito?


Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Marzo 25 ¿Cual es el merito?

Y si es par gracia, ya no es por obras; porque en tal caso
La gratia ya no sería gracia (Romanes 11: 6).

SE HA ESTUDIADO LA DINAMICA de la justificación, es decir, como funciona en la vida práctica el hecho de ser justificados por Dios. Lo hicimos con el propósito de determinar cuál es la parte que los seres humanos deben desempeñar en el proceso. Porque, aunque la justificación se puede dar en un instante, hay un proceso mental que nos lleva a ella.

Hemos visto que para alcanzar la justificación debemos tener convicción de pecado. Es decir, reconocer nuestra condición y nuestros actos pecaminosos. Vimos que no podríamos hacerlo si no fuera por el Espíritu Santo, que produce este convencimiento. Consideramos el asunto de la fe, y vimos que es un don de Dios que nos capacita para creer que Jesús nos puede ayudar. También vimos que junto con la convicción de pecado, viene la contrición, que es el dolor que se experimenta cuando nos damos cuenta de que hemos pecado contra Dios, esto también lo produce el Espíritu de Dios en el corazón humano. Luego consideramos que el Espíritu nos lleva al arrepentimiento; y que si no fuera por él, caeríamos en un arrepentimiento falso. Hablamos de la confesión, que es la obra divina que nos ayuda a emanciparnos del peca¬do y a solucionar el pernicioso complejo de culpa. Finalmente, discurrimos sobre el perdón y lo maravilloso que es tener a un Dios que perdona cualquier pecado, y nos limpia del mal. Alii, sin embargo, reflexionamos sobre el pecado que Dios no puede perdonar, y lo que eso significa en la experiencia humana.

Al hacer esta síntesis, nos damos cuenta de que Dios es el que produce todo. Para que el ser humano pudiera ser redimido, Dios tenía que buscarlo; como el hombre no puede volver a Dios por sí solo, el Señor tiene que habilitarlo; como no tenia con que pagar la deuda, Dios se la perdona. ¿Cual es, entonces, nuestra responsabilidad? ¿Qué es lo que los seres humanos tenemos que hacer? Hay una sola cosa que tenemos que hacer: Aceptar lo que Dios nos da y rendir nuestra voluntad a él.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Marzo 24 El punto de no retorno


Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Marzo 24 El punto de no retorno

¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado
Al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había
Sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?
(Hebreos 10:29).

MUCHOS ESTAMOS familiarizados con personas que una vez estuvieron en la iglesia, se apartaron, pero después regresaron al redil. No fue imposible para ellos arrepentirse de su descarrió y volver. Lo que sucede es que en este pasaje se habla de apostatar de Cristo, no de la iglesia o de alguna doctrina. Se refiere a los que dan la espalda a Cristo después de ha¬ber sido iluminados. Los individuos que se apartan de una comunidad religiosa o dejan de creer en alguna doctrina o punto de vista teológico, no necesariamente se apartan de Cristo. Puede ser que se cambien de una denominación cristiana a otra, por razones doctrinales o teológicas, pero eso no implica darle la espalda al Salvador.

De acuerdo a Pablo, es muy diferente lo que sucedía en tiempos apostólicos. Entonces había muchos judíos que se habían convertido a la fe cristia¬na, muchos de ellos eran antiguos fariseos o sacerdotes convertidos. Abrazaron la fe cristiana y experimentaron las bendiciones de la nueva era traída por Cristo. Luego vinieron problemas, dificultades y persecuciones a causa de su fe, y algunos se desanimaron de haberse hecho cristianos. Tenían ahora la tentación de volver al judaísmo, de donde habían salido. El autor los amonesta a no apostatar de la fe cristiana, porque si lo hacían, nunca volverían a ella.

Pareciera que hay un punto en la vida de cada ser humano que lo podríamos llamar «el punto de no retomo». Es una situación en la que no podemos dar marcha atrás. Es algo similar a lo que ocurre con los aviones: cuando van a despegar, llega un momento cuando no pueden abortar el despegue. Se lo considera el punto de no retorno. Del mismo modo, en la vida espiritual del apostata hay un momento cuando, preso por circunstancias y por el propio pensamiento, no quiere ni puede volver al Cristo que conoció. Esto, también, es el pecado imperdonable.

martes, 23 de marzo de 2010

Marzo 23 El arrepentimiento imposible



Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Marzo 23 El arrepentimiento imposible

Cuando la tierra bebe la lluvia que con frecuencia cae sobre ella, y produce
Una buena cosecha para los que la cultivan, recibe bendición de Dios.
En cambio, cuando produce espinos y cardos, no vale nada; está a punto
De ser maldecida, y acabara por ser quemada (Hebreos 6: 7, 8).

EL PECADO IMPERDONABLE, también llamado pecado contra el Espíritu Santo, no es una acción contra el Espíritu, sino una serie de acciones que consiste en un rechazo constante del llamado que él hace a la conciencia; como es el desprecio del esfuerzo divino para despertar la conciencia de una persona y llamarla al arrepentimiento, no tiene perdón. Es, en realidad, una ofensa contra Dios, pero que se asocia con su Espíritu, porque es este el que guía y conduce a la salvación.

En la Epístola a los Hebreos encontramos que este mismo pecado se menciona de un modo diferente, pero que nos puede ayudar a entender un poco mejor sus implicaciones: «Es imposible que renueven su arrepentimiento aquellos que han sido una vez iluminados, que han saboreado el don celestial, que han tenido parte en el Espíritu Santo y que han experimentado la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y después de todo esto se han apartado» (Heb. 6: 46).

Aquí, el autor de hebreos trata con un pecado del cual no hay arrepentimiento. Es similar al anterior en el sentido que quienes lo experimentan no sienten arrepentimiento. Pero se diferencian en que, en el primero, se rechaza al Espíritu que llama al arrepentimiento; en este se rechaza al Espíritu después de haber sido guiado al arrepentimiento. Es decir, este caso es un asunto de apostasía. La persona fue iluminada por el Espíritu Santo, saboreo el don celestial, fue guiada por el Espíritu de Dios, estudio y experimento el poder de la Palabra de Dios y gozo los poderes del mundo venidero, pero después se aparto. Al hacer esto, crucifico de nuevo a Cristo, y lo expuso a la vergüenza pública. De acuerdo al texto, es imposible que los tales se arrepientan. Por lo tanto, tampoco hay perdón.

lunes, 22 de marzo de 2010

Marzo 22 El pecado imperdonable



Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Marzo 22 El pecado imperdonable

Les aseguro que todos los pecados y blasfemias se les perdonaran
A todos por igual, excepto a quien blasfeme contra el Espíritu Santo.
Este no tendrá perdón jamás; es culpable de un pecado eterno
(Marcos 3: 28, 29).

EN MEDIO DE TODAS ESTAS PROMESAS de perdón y seguridad, re¬sulta incomprensible, por lo menos para algunos, que haya un pecado que Dios no pueda perdonar. El Señor dijo lo siguiente: «Y todo el que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del hombre será perdonado, pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón» (Luc. 12: 10).

¿En qué consiste este pecado contra el Espíritu Santo que no puede ser per¬donado por Dios? ¿No puede el Espíritu Santo llevar a una persona al arrepentimiento por haber hablado contra él? ¿Que implica este pecado que un Dios perdonador no pueda perdonar?

El contexto de la declaración del Señor en el Evangelio de Mateo es que los fariseos, que presenciaron la sanidad de un hombre que estaba endemoniado, dijeron que el expulsaba los demonios por el poder del príncipe de los demonios, no por el Espíritu Santo. Rechazaron la evidencia que se les dio, y rechazaron al Espíritu de Dios que los quería convencer del mesianismo de Jesús. Así que nos damos cuenta de que la blasfemia contra el Espíritu no es un acto pecaminoso, sino una actitud. Las personas, ante la evidencia que el Espíritu da, la rechazan y la atribuyen a Satanás. En eso consiste la blasfemia con¬tra el Espíritu, en rechazar persistentemente el llamado del Espíritu Santo. ¿Pue¬de Dios perdonar eso? No puede. Dios llama, pero no puede forzar a nadie. Dios invita, pero no puede obligar a que se acepte su invitación. Quienes rechacen persistentemente los llamados de la misericordia divina, finalmente se perderán. Dios, el Todopoderoso, ha decidido que no obligara a nadie a hacer algo contra su voluntad. Dios decidió darnos esa libertad, y la respetara hasta el fin.

domingo, 21 de marzo de 2010

Marzo 21 El perdón



Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Marzo 21 El perdón

He disipado tus transgresiones como el rocío, y tus pecados como la bruma de la mañana. Vuelve a mí, que te he redimido (Isaías 44:22).

LA CONFESION SINCERA LLEVA FINALMENTE al perdón, que, es sinónimo de justificación. Como resultado de estos pasos anteriores, Dios ha prometido perdonamos. Es reconfortante y animador saber que cuando vamos a Dios en busca de una solución para nuestro pecado, nos encontramos con un Dios perdonador. Por eso, el salmista se alegraba cuando decía: «Pero en ti se halla perdón» (Sal. 130: 4). No hay nada más devastador para el pecador, que llegar a la conclusión de que su pecado no tiene solución, y que Dios no puede perdonarlo. Si hay algo que resulta claro como el agua cristalina, es que el Dios de la Biblia se complace en el perdón.

El perdón divino es total y exige pocas condiciones. La Palabra de Dios nos asegura el perdón completo y absoluto de parte de Dios. El Señor usa algunas metáforas y analogías para asegurarnos que él se complace en el perdón de sus hijos. Dice el profeta: « ¿Que Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo?» (Miq. 7: 18). «Tan lejos de nosotros echo nuestras transgresiones como lejos del oriente esta el occidente* (Sal 103: 12). «Yo soy el que por amor a mi mismo borra tus transgresiones y no se acuerda mas de tus pecados» (Isa. 43: 25). «Vengan, pongamos las cosas en claro —dice el Señor—. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedaran blancos como la nieve! ¿Son rojos como la purpura? ¡Quedaran como la lana!» (Isa. 1: 18).

Por eso, resulta intrigante que haya personas que piensen que Dios no las puede perdonar. Si, lo que resulta increíble es que Dios perdone todos nuestros pecados, no importando cuales ni cuantos hayan sido. Alguien podría decir que es demasiado bueno para ser cierto. Pero eso es lo que la Biblia nos dice. A esto fue para lo que vino Jesús. El ángel dijo que le pondrían por nombre Jesús, «porque el salvara a su pueblo de sus pecados» (Mat. 1: 21).

Curiosidades bíblicas y mucho mas.... “La mujer, en su perfección más grande, fue hecha para servir y obedecer al hombre…” Knox ...