viernes, 27 de agosto de 2010

Comunión imposible

Sean ustedes santos, porque yo, el Señor, soy santo,
y los he distinguido entre las demás naciones, para que sean míos (Levítico 20: 26).


A PESAR DE LAS DECLARACIONES POSTERIORES, podemos legítimamente preguntamos: ¿cuál realmente era el significado del santuario y sus servicios? Es interesante ver que en ninguna parte del Antiguo Testamento se da una explicación del significado de las ceremonias y los ritos del santuario. En ningún lugar se dice cómo entendían los participantes las diferentes ceremonias. Pareciera que, para muchos israelitas, los diversos ritos que se realizaban no significaban mucho más que cumplir con un requerimiento de la religión, como todavía piensa mucha gente hoy. Todo dependía de las instrucciones orales que se dieran, pero no se registraron para La posteridad.

Sin embargo, el significado del ceremonial hebreo se puede deducir por cómo se introduce la construcción del santuario en el libro de Éxodo. Este libro registra, en secuencia, tres eventos importantes: El primero nos habla del éxodo mismo (capítulos 1 al 15). El segundo presenta el cuidado de Dios por su pueblo en el desierto (16 al 24). El tercero relata la construcción del santuario (25 al 40). Como ya vimos, la razón de la edificación del santuario tenía el propósito de servir como un símbolo de la presencia divina: «Después me harán un santuario, para que yo habite entre ustedes» (Éxo. 25: 8): «Habitaré entre los israelitas, y seré su Dios. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios, que los sacó de Egipto para habitar entre ellos. Yo soy el Señor su Dios» (Éxo. 29: 45, 46). Si algo podemos deducir de esta secuencia informativa, es que Dios tenía la intención de liberar a su pueblo para tener comunión con él.

Pero, ¿cómo podía Dios tener comunión con su pueblo, cuando él es santo y su pueblo era pecador e idólatra? Obviamente, esa comunión que Dios deseaba tener con los que habían sido redimidos de la esclavitud, sería obstaculizada por la presencia del pecado en la vida humana.

jueves, 26 de agosto de 2010

El modelo a seguir

Procura que todo esto sea una réplica exacta de lo que se te mostró en el monte (Éxodo 25: 40).

POR MEDIO DE LOS HOLOCAUSTOS de la era patriarcal y del sistema ritual del santuario, Dios se proponía educar a su pueblo en el plan de salvación. Los servicios del santuario eran más instructivos que los sencillos holocaustos de los patriarcas.

Dios fue el creador de todo el sistema ceremonial. No solo ordenó que se edificara un tabernáculo como símbolo de su presencia, sino que el ritual elaborado era un medio educativo para transmitir las verdades esenciales del plan que Dios había ideado para redimir al ser humano. Expresamente dijo a Moisés: «Después me harán un santuario, para que yo habite entre ustedes. El santuario y todo su mobiliario deberán ser una réplica exacta del modelo que yo te mostraré» (Éxo, 25: 8,9). Como Dios tenía el propósito de que los servicios del santuario fuesen un medio didáctico para transmitir las ideas relacionadas con la salvación del género humano, era necesario seguir el plan cuidadosamente. Por eso, Dios mostró a Moisés los planos exactos para construir el santuario, y le dio instrucción cuidadosa de cómo se realizarían las ceremonias y el ritual

Se nos dice: «Sin embargo, las verdades importantes acerca del santuario celestial y de la gran obra que allí se efectúa en favor de la redención del hombre debían enseñarse mediante el santuario terrenal y sus servicios» (Cristo en su santuario, p. 43). «El santuario terrenal y sus servicios revelaban importantes verdades relativas al santuario celestial y a la gran obra que allí se llevaba a cabo para la redención del hombre» (íbid., p.102). La mente perceptiva del autor de la Epístola a los Hebreos creía que las ceremonias del santuario mosaico eran «copias de las realidades celestiales» (Heb. 9: 23). Los servicios del santua¬rio, entonces, tenían la intención expresa de enseñar esas verdades.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Sacrificios corrompidos

«¡Saquen esto de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?» (Juan 2: 16).

LA CENTRALIZACIÓN DEL CULTO A DIOS en el santuario, y posteriormente en el templo, tenía la finalidad de evitar que los israelitas cayeran en la idolatría rampante que había en Canaán en tiempos de la conquista. La religión cananea estaba basada en los sentidos, y esto tendía a corromper a las personas, promoviendo la prostitución, el vicio y la licencia. Estaba saturada de brujería y espiritismo, que la hacía sumamente atractiva para la mentalidad de aquellos días. Pero llegó a ser una trampa para los israelitas.

La única manera de permanecer alejados de esa religión era adorando en un lugar concreto. Además habla que destruir los lugares de culto pagano. Los israelitas al principio fueron reacios a destruir dichos lugares de adoración. Finalmente también se abandonó la centralidad del culto. En tiempos de Jeroboam se erigieron centros de adoración rivales en el reino del norte. Esto corrompió la religión en Israel, y afectó al reino de Judá. Dios tuvo que poner fin a ese sistema corrupto de culto que no había instituido.

En la época de Cristo la religión judía tocó fondo nuevamente. Se llegó a pensar que los sacrificios eran un fin en sí mismos, y que por medio de ellos se obtenía mérito delante de Dios. La religión judía se convirtió en culto a las obras, una religión legalista y paganizada. No se discernían los elementos espirituales relacionados con el ceremonial. «Habían sido impuestas numerosas ceremonias al pueblo, sin la debida instrucción acerca de su significado. Los adoradores ofrecían sus sacrificios sin comprender que prefiguraban al único sacrificio perfecto. [...] El culto espiritual estaba desapareciendo rápidamente. Ningún vínculo unía a los sacerdotes y gobernantes con su Dios. La obra de Cristo consistía en establecer un culto completamente diferente» (El Deseado de todas las gentes, p. 130). Todo el sistema debía se desechado, pues no había poder espiritual en esa religión.

martes, 24 de agosto de 2010

Sacrificios desvirtuados

Harto estoy de holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados; la sangre de toros, corderos y cabras no me complace. ¿Por qué vienen a presentarse ante mí? (Isaías 1: 11, 12).

DIOS LE DIO A SU PUEBLO el ceremonial del santuario para instruirlos en los elementos esenciales del plan de la salvación. Esto a causa de la degradación espiritual padecida por los años en Egipto. El tabernáculo en sí era un símbolo de su presencia, y su ritual era signo de la obra que Cristo realizaría por ellos en el futuro. Pero todo era transitorio y provisional, porque eran símbolos e ilustraciones; nada era permanente en sí. Estos sím¬bolos caducarían cuando viniera la realidad que señalaban.

Pero Satanás es maestro del engaño y la falsificación. Así como había pervertido la institución del sacrificio sencillo de la era patriarcal, cuando llevó a los hombres a sacrificar toda clase de animales y hasta seres humanos, corrompió también el ritual del santuario hebreo. Llevó a los judíos a la creencia de que el santuario y su ritual eran un fin en sí mismos, y no algo transitorio y provisional, válido solo hasta que viniera la nueva revelación prefigurada en ellos.

Para el tiempo del templo de Salomón, «sus servicios estaban corrompidos con las tradiciones y prácticas del paganismo; y al cumplir los ritos de sacrificios no miraban más allá de la sombra de la realidad. No discernían a Cristo, la verdadera ofrenda por los pecados del hombre. El Señor decidió llevar a su pueblo a la cautividad y suspender los servicios del templo, a fin de que las ceremonias externas no llegaran a ser el todo de su religión. Los principios y las prácticas debían ser purificados de paganismo, el servicio ritual debía cesar a fin de que el corazón pudiera ser revitalizado. Fue quitada la gloria exterior para que pudiera revelarse la espiritual» (Alza tus ojos, p. 159).

lunes, 23 de agosto de 2010

Comunicación directa


No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo (Apocalipsis 21:22).

LA ADORACIÓN ESPIRITUAL EN LA QUE DIOS está interesado es importante, porque no pone límites al poder y la presencia de Dios, no rebaja su dignidad y grandeza, y hace que la adoración sea un principio universal. A través de la mente podemos comunicarnos con Dios, y él puede comunicarse con nosotros en todo tiempo y lugar.

No debemos pensar que Dios solo quiere revelarse al ser humano por medio de la vía espiritual. El esquema de comunicación divina del Edén será válido por los siglos de la eternidad. En el Edén, Dios se comunicaba con nuestros primeros padres cara a cara. A causa del pecado, usó intermediarios y una comunicación espiritual. Satanás, en cambio, engañó a los seres humanos con la sugerencia de que hicieran imágenes y objetos, para que compensaran de ese modo la pérdida de la comunicación personal. Esto, como vimos al estudiar el segundo mandamiento, degrada la adoración de Dios, porque degrada su grandeza.

En el libro de Apocalipsis vemos que el ideal de Dios es restaurar la comunicación libre y directa con el Creador, como existía en el Edén. Se nos dice: «Ya no habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad. Sus siervos lo adorarán; lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente» (Apoc. 22: 3, 4). Cuando ya no exista el pecado ni los pecadores, la adoración de Dios será como la planeó desde el principio. Una adoración que involucrará a todo el ser, y que por lo tanto será perfecta. Veremos a Dios cara a cara. Ya no habrá más intermediarios. Por eso, el profeta de Patmos no vio templo en la tierra nueva. Ya no habrá cortinas ni puertas que sean un obstáculo para gozar la presencia de Dios. El sistema antiguo de comunicación indirecta será obsoleto.

domingo, 22 de agosto de 2010

Sacrificio vivo

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 72: 1).

DIOS QUIERE HABITAR EN NUESTRA MENTE, o como lo decimos comúnmente, en nuestro corazón. El ideal de Dios para la familia humana es que desarrollemos nuestra vida espiritual de tal manera, que sintamos su presencia entre nosotros. Debemos habituarnos a pensar que Dios está dondequiera que vayamos, y en ese lugar podemos elevar nuestra mente para adorarlo. Esto, de ninguna manera elimina las reuniones de la iglesia. Pero es inmadurez espiritual pensar que un templo es el único lugar donde Dios puede ser adorado.

En conversación con la mujer samaritana, el Señor reveló qué clase de adoración espera de sus hijos en este mundo. Surgió el tema de la adoración, que era tema sensible y controvertido entre samaritanos y judíos. Estos pensaban, en armonía con la ley de Moisés, que el lugar de adoración era el templo de Jerusalén; mientras que los samaritanos creían que el lugar indicado era el monte Gerizim, donde habían adorado sus padres antiguamente. De hecho, edificaron allí un templo rival en algún momento de su historia. Al respecto, la samaritana dijo: «Nuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén». Jesús contestó algo muy importante: «Se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad» (Juan 4: 20,23, 24).

Curiosidades bíblicas y mucho mas.... “La mujer, en su perfección más grande, fue hecha para servir y obedecer al hombre…” Knox ...