lunes, 19 de abril de 2010

Abril 19 Frustración o racionalización

Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Abril 19 Frustración o racionalización

Ya no hablare mas con ustedes, porque viene el príncipe de este mundo. El no tiene ningún dominio sobre mi (Juan 14: 30).

EL PERFECCIONISMO DICE QUE ASI COMO CRISTO vivió una vida sin pecado, también nosotros debemos vivir así; y si no lo hacemos, no podremos entrar en el reino de los cielos. Al hacer esto, coloca sobre los seres humanos una carga que nadie ha podido llevar. El resultado es la frustración y el desencanto, por un lado, o la tergiversación y el autoengaño, por el otro.

Los que aceptan el perfeccionismo, tratan de ser superiores y luchan a brazo partido para vivir sin tacha, solo para darse cuenta que no pueden. Presa de la frustración y el desencanto por no alcanzar la norma que desean y juzgan necesaria, caen en la desesperación, y concluyen que se van a perder, que no podrán ser salvos. La vida cristiana se torna, entonces, en amargura e infelicidad.

Otros, que son frágiles mentalmente como para soportar tal grado de frustración, se auto engañan y concluyen que ya han alcanzado la perfección y santidad. Creen que viven por encima de otros en este mundo, y aun sus actos, abiertamente pecaminosos, son racionalizados como actos de santidad. Las tragedias producidas por sectas como la de David Korés, en nuestros tiempos, y otras como los de la «carne santificada», de tiempos de Elena G. de White, nos hablan tristemente de esta actitud.

Hay perfeccionistas que tergiversan la naturaleza humana de Jesús: Piensan que tenia propensión al pecado, lo que implica, teológicamente, que adopto una naturaleza humana contaminada por el mal. Deducen que Jesús es nues­tro modelo porque no cometió pecado a pesar de su inclinación. Así también nosotros, seres caídos y propensos al mal, podemos alcanzar la victoria sobre el pecado y vivir sin pecar. Si Jesús lo hizo, también nosotros podemos, y esto se convierte en una condición para entrar en el reino de Dios. ¿Es bíblica esta idea? La analizare mañana con más detenimiento.

domingo, 18 de abril de 2010

Abril 18 Cristo: ¿Nuestro modelo en todo?

Lecturas Devocionales para Adultos
El Manto de su Justicia
L. Eloy Wade C.

Abril 18 Cristo: ¿Nuestro modelo en todo?

Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse
de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma
manera que nosotros, aunque sin pecado (Hebreos 4: 15).

OTRA DE LAS PRETENSIONES DEL PERFECCIONISMO es que a cau­sa de que Cristo vivió una vida perfecta y sin pecado, nos vino a ensenar que podemos y debemos vivir de la misma manera si queremos entrar en el reino de Dios. De hecho, de acuerdo al perfeccionismo, solo los que sean perfectos y se mantengan incontaminados como Cristo, podrán ser salvos en el día final.

La realidad es que, aun cuando viviéramos sin cometer ningún pecado, cosa que nadie ha logrado, por el hecho de tener tendencias hacia el mal y una naturaleza corrupta, ya somos pecadores, y estamos necesitados de la gracia de Dios. No hay nadie que no sea pecador. El que pretenda lo contrario, se engaña a sí mismo y declara que Dios es mentiroso, ya que él ha dicho que todos somos pecadores (1 Juan 1: 8, 10). También estaríamos fuera de la gracia de Dios, porque Dios vino a buscar a los pecadores (Luc. 19: 10), y es a los pecadores a quienes se les atribuye justicia (Rom. 4: 5).

Es verdad que Cristo es nuestro ejemplo a seguir, como dice Pedro: «Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos» (1 Ped. 2: 21), pero el texto se refiere a soportar el sufrimiento con paciencia. También Cristo nos dejo un ejemplo a seguir en lo que se refiere a la humildad: «Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes» (Juan 13: 15). En general, podríamos decir que Jesús fue un ejemplo a seguir en el carácter y la vida. Pero, ciertamente, no fue nuestro ejemplo, m pretendió serlo, en lo que se refiere a su naturaleza. El tenia una naturaleza humana no contaminada por el mal, nosotros tenemos una naturaleza humana con tendencias hacia el mal. El Señor no vino a decirnos que debemos ser sin pecado como él lo fue, porque no podemos serlo. Vi­no a rescatarnos del mal en el que caímos.

Curiosidades bíblicas y mucho mas.... “La mujer, en su perfección más grande, fue hecha para servir y obedecer al hombre…” Knox ...