lunes, 23 de agosto de 2010

Comunicación directa


No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo (Apocalipsis 21:22).

LA ADORACIÓN ESPIRITUAL EN LA QUE DIOS está interesado es importante, porque no pone límites al poder y la presencia de Dios, no rebaja su dignidad y grandeza, y hace que la adoración sea un principio universal. A través de la mente podemos comunicarnos con Dios, y él puede comunicarse con nosotros en todo tiempo y lugar.

No debemos pensar que Dios solo quiere revelarse al ser humano por medio de la vía espiritual. El esquema de comunicación divina del Edén será válido por los siglos de la eternidad. En el Edén, Dios se comunicaba con nuestros primeros padres cara a cara. A causa del pecado, usó intermediarios y una comunicación espiritual. Satanás, en cambio, engañó a los seres humanos con la sugerencia de que hicieran imágenes y objetos, para que compensaran de ese modo la pérdida de la comunicación personal. Esto, como vimos al estudiar el segundo mandamiento, degrada la adoración de Dios, porque degrada su grandeza.

En el libro de Apocalipsis vemos que el ideal de Dios es restaurar la comunicación libre y directa con el Creador, como existía en el Edén. Se nos dice: «Ya no habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad. Sus siervos lo adorarán; lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente» (Apoc. 22: 3, 4). Cuando ya no exista el pecado ni los pecadores, la adoración de Dios será como la planeó desde el principio. Una adoración que involucrará a todo el ser, y que por lo tanto será perfecta. Veremos a Dios cara a cara. Ya no habrá más intermediarios. Por eso, el profeta de Patmos no vio templo en la tierra nueva. Ya no habrá cortinas ni puertas que sean un obstáculo para gozar la presencia de Dios. El sistema antiguo de comunicación indirecta será obsoleto.

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