domingo, 19 de julio de 2009

Julio 11 Siempre hay una salida de la tentación

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, « que no os dejara ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
1 corintios 10:13

Aunque la tentación no es pecada, es muy peligrosa. Por eso no debemos detenernos / \ frente a ella, ni siquiera por un momento. Como José, hay que huir inmediatamente. El que decide permanecer en el terreno de la tentación corre el peligro de ser su víctima. No dialogues con ella, no fijes tus ojos en ella, no te acerques a ella.

Cuando estudiaba en la Universidad Adventista de Centroamérica, trabajaba en el campo con otros compañeros. Un día, mientras limpiábamos el terreno de malezas, descubrimos una enorme serpiente. Decidimos rodearla, para que no escapara. La serpiente se enrollo y se quedo tranquila. Uno de los compañeros decidió acercarse al peligroso reptil. Tomo un palo en su mano y comenzó a moverla. La serpiente se encogía y se estiraba. Algunas veces se levantaba y luego caía de nuevo a tierra. El joven estaba muy feliz y disfrutaba mucho del espectáculo presentado por el animal. El joven perdió el miedo y se aproximo un poco más. De pronto, la serpiente ataco como un rayo y clavo los colmillos en el brazo del joven incauto. Ahí termino la "fiesta". Buscamos ansiosamente una ambulancia para conducirlo al hospital, donde ingreso al borde de la muerte.

Así es la tentación. Aparece en cualquier lugar y en cualquier momento. No te acer­ques, ni juegues con ella. Si lo haces, te morderá. Pero la promesa divina es que cuando llega la tentación, Dios «dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar». Esta promesa es muy cierta. Siempre se presentaran obstáculos para no ceder a la tentación. Antes de encontrar el canal en el televisor para ver una película que degrada la mente y enferma el espíritu, encontraras un canal donde se presenta la Palabra de Dios. Justo cuando decides detener el automóvil frente a un lugar de reputación dudosa, sonara el teléfono con una llamada de tu esposa, que te dirá: «Te amo muchísimo y estoy segura de que tu también me amas». Cuando sientes la tentación de insultar al conductor que entro en tu carril de forma imprudente, ves una calcomanía en la parte trasera del auto, que dice: « ¿Que haría Jesús ?»

Siempre será difícil pecar. Es una terca oposición a todas las advertencias divinas y a todos obstáculos que Dios nos pone para que tengamos tiempo para reflexionar. Cuídate hoy.

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